¿Se puede bajar de peso sin hacer ejercicio? Sí, pero con acompañamiento multidisciplinario
Global Obesity Group
Grupo multidisciplinario de especialistas en Bogotá con alta trayectoria en el manejo del sobrepeso, la obesidad y la cirugía metabólica. Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza una valoración médica personalizada.
Sí, se puede bajar de peso sin hacer ejercicio, especialmente cuando se realizan cambios adecuados en la alimentación y existe un tratamiento médico que tenga en cuenta tu estado de salud, tus hábitos y las dificultades que has enfrentado. En nuestra experiencia en Global Obesity Group, muchas personas llegan pensando que para comenzar deben ir al gimnasio, correr o cumplir rutinas exigentes, cuando en realidad el primer paso puede ser mucho más sencillo y adaptado a lo que hoy pueden hacer.
Aunque es posible bajar de peso sin hacer ejercicio, el movimiento facilita el proceso: ayuda a proteger la masa muscular, favorece la salud metabólica y puede contribuir a mantener los resultados. Por eso, cuando hablamos de cómo adelgazar sin hacer ejercicio o de perder peso sin ir al gimnasio, no buscamos eliminar el movimiento, sino cambiar la forma de entenderlo. Caminar unos minutos, levantarte con mayor frecuencia o recuperar poco a poco tu movilidad también cuenta.
No necesitas amar el ejercicio para empezar a cuidar tu salud.
Agenda una valoración y conoce qué opciones pueden ayudarte. Conversemos sobre lo que hoy te impide avanzar.
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¿Se puede bajar de peso sin hacer ejercicio? Sí, pero con acompañamiento multidisciplinario Contenido escrito

¿Cómo te acompaña una médica funcional en Bogotá durante tu proceso de pérdida de peso?

Bariatric Surgery in Bogotá: Gastric Sleeve, Gastric Bypass and Multidisciplinary Care Content written by Global
Una Solución a la Obesidad
Por qué no quieres hacer ejercicio? Tal vez no sea falta de voluntad
Cuando una persona evita el ejercicio, es fácil pensar que le falta disciplina o compromiso. Sin embargo, detrás de esa dificultad suelen existir barreras físicas, emocionales, médicas o relacionadas con el entorno. La obesidad es una enfermedad compleja en la que intervienen múltiples factores; por eso, reducir el problema a “tener o no tener fuerza de voluntad” impide comprender lo que realmente necesita el paciente.
Antes de exigirte una rutina, vale la pena preguntarte qué sucede cuando intentas moverte: ¿sientes agotamiento, dolor, temor, incomodidad o frustración? Identificar esa barrera nos permite diseñar una estrategia más segura y realista.
Una pausa antes de continuar
No tienes que comenzar corriendo, levantando pesas ni cumpliendo una rutina extensa. Primero necesitamos entender qué te está deteniendo y qué tipo de movimiento puede adaptarse a tu estado actual.
Evitar el ejercicio no siempre significa falta de compromiso. El cansancio, el dolor, la vergüenza y la frustración son barreras reales que necesitan comprensión y un abordaje adaptado.
El cansancio puede hacer que moverte parezca más difícil de lo que
debería
El agotamiento no siempre significa pereza. Dormir mal, permanecer mucho tiempo sentado, vivir bajo estrés, tener horarios desorganizados o llevar una alimentación insuficiente puede disminuir tu energía. El exceso de peso también puede aumentar el esfuerzo necesario para caminar, subir escaleras o realizar actividades cotidianas.
- La calidad y duración del sueño.
- La alimentación y los horarios de las comidas.
- El tiempo que permaneces sentado.
- Los medicamentos que utilizas.
- Tu estado emocional y otros síntomas.
El sedentarismo y la obesidad pueden reducir la capacidad física. Moverse genera más fatiga, esa fatiga lleva a evitar nuevas actividades y el cuerpo pierde progresivamente tolerancia al esfuerzo.
Cuando las rodillas, la espalda o las articulaciones duelen, el
ejercicio deja de sentirse seguro
Para una persona que siente dolor al caminar, agacharse o levantarse de una silla, escuchar “haz más ejercicio” puede resultar intimidante. El dolor al hacer ejercicio por sobrepeso es una barrera real y puede generar miedo a lesionarse o empeorar las molestias.
- Identificar dónde aparece el dolor.
- Revisar su intensidad y duración.
- Reconocer qué movimientos lo empeoran.
- Evaluar la movilidad y el equilibrio.
La respuesta a cómo hacer ejercicio si me duelen las rodillas no es ignorar el dolor. Después de una valoración puede considerarse una actividad física de bajo impacto, con menor duración, movimientos adaptados y progresión controlada.
La vergüenza de ir al gimnasio también puede alejarte del movimiento
No todas las barreras son físicas. Los comentarios sobre el cuerpo, las experiencias incómodas o el temor a ser observado pueden hacer que una persona evite cualquier actividad, incluso cuando desea cuidar su salud.
- Temor a no resistir una rutina.
- Miedo a caer o lesionarse.
- No saber utilizar las máquinas.
- Compararse con otras personas.
- Sentir que no se pertenece a ese espacio.
El miedo a hacer ejercicio por obesidad no debe obligarte a permanecer quieto. Puedes comenzar en casa, caminar en un lugar tranquilo, hacer pausas activas o aumentar progresivamente tus desplazamientos cotidianos.
Haber intentado muchas veces puede hacerte sentir que nada va a
funcionar
Las rutinas demasiado intensas, los planes diseñados para otras personas y las expectativas de resultados rápidos pueden llevar al agotamiento físico y emocional. Cuando el resultado no corresponde con el esfuerzo, aumenta la falta de motivación para hacer ejercicio.
- Querer cambiar todo de inmediato.
- Seguir rutinas que no se adaptan al cuerpo.
- Usar el ejercicio como castigo.
- Esperar resultados poco realistas.
- Interpretar una pausa como un fracaso.
La ansiedad y falta de motivación para bajar de peso no se resuelven exigiéndote más. Es importante revisar las expectativas, reconocer los avances pequeños y definir una actividad que pueda realizarse sin dolor excesivo, miedo ni agotamiento.
¿Qué puede estar alejándote del movimiento?
Lo que sientes puede dar pistas sobre qué está dificultando el movimiento y qué aspectos conviene revisar antes de aumentar la exigencia.
| Lo que puedes estar sintiendo | Lo que podría estar influyendo | Qué conviene explorar |
|---|---|---|
| “Me canso demasiado rápido” | Sueño insuficiente, sedentarismo, baja condición física, alimentación o alguna condición médica. | Valoración médica, descanso y comienzo gradual. |
| “Me duelen las rodillas o la espalda” | Sobrecarga articular, lesión previa o limitación musculoesquelética. | Identificar el origen del dolor y adaptar el movimiento. |
| “Me da vergüenza que me vean” | Experiencias negativas, comparación corporal o temor al juicio. | Opciones privadas, acompañamiento psicológico y entornos seguros. |
| “Siempre abandono” | Metas demasiado exigentes, rutinas poco realistas o frustración acumulada. | Objetivos pequeños, medibles y sostenibles. |
| “No tengo energía ni motivación” | Estrés, sueño, estado emocional, medicamentos o factores médicos. | Evaluación integral antes de aumentar la exigencia. |
Idea clave: no necesitamos obligarte a encajar en una rutina. Necesitamos encontrar una forma de movimiento que encaje en tu vida, respete tus limitaciones y pueda progresar contigo.
Sí, se puede bajar de peso sin hacer ejercicio: ¿qué tendría que cambiar?
La pérdida de peso no depende exclusivamente de cumplir una rutina de ejercicio. El peso puede disminuir cuando, durante un periodo sostenido, el cuerpo recibe menos energía de la que utiliza. Sin embargo, en Global Obesity Group sabemos que este proceso es más complejo que simplemente “comer menos”: también intervienen la calidad de la alimentación, el sueño, el estrés, las emociones, las condiciones médicas, los medicamentos y la capacidad de mantener los cambios.
Por eso, aunque sí se puede bajar de peso sin hacer ejercicio, no existe un único hábito que resuelva todos los factores relacionados con el sobrepeso o la obesidad. El objetivo no debería ser encontrar una solución rápida, sino construir un plan que puedas sostener y que proteja tu salud mientras pierdes peso.
La alimentación puede generar cambios incluso antes de empezar una rutina física
Una alimentación para bajar de peso sin ejercicio debe ayudarte a reducir el aporte de energía sin convertir cada comida en una experiencia de hambre, culpa o restricción. Para lograrlo, revisamos las porciones, los horarios, la calidad de los alimentos y las situaciones que llevan al paciente a comer sin tener hambre física.
No recomendamos una dieta para bajar de peso sin hacer ejercicio que sea igual para todos. Las necesidades cambian según la edad, la composición corporal, las enfermedades asociadas, los medicamentos, las preferencias y la rutina de cada persona.
En muchos casos, comer saludable para bajar de peso implica aumentar la presencia de alimentos poco procesados y reducir productos que concentran muchas calorías en pequeñas cantidades, como bebidas azucaradas, dulces, paquetes, frituras y algunas preparaciones con exceso de grasas o azúcares. Esto no significa prohibirlos para siempre, sino aprender a reconocer su frecuencia y su impacto.
Alimentos que pueden favorecer la saciedad
Una alimentación que combine distintos grupos de alimentos puede ayudar a lograr comidas más completas, satisfactorias y compatibles con un proceso de pérdida de peso.
| Grupo de alimentos | ¿Cómo puede ayudar? | Ejemplos |
|---|---|---|
| Proteínas | Ayudan a prolongar la sensación de saciedad y a proteger la masa muscular. |
Huevo
Pollo
Pescado
Carnes magras
Yogur
Leguminosas
|
| Alimentos ricos en fibra | Aumentan el volumen de la comida y pueden hacer más lenta la digestión. |
Verduras
Frutas enteras
Avena
Fríjoles
Lentejas
|
| Grasas en porciones moderadas | Pueden hacer que la comida resulte más satisfactoria. |
Aguacate
Nueces
Semillas
Aceite de oliva
|
| Alimentos con alto contenido de agua | Aportan volumen con una densidad energética menor. |
Sopas de verduras
Frutas
Vegetales frescos
|
Los alimentos que aumentan la saciedad no generan pérdida de peso de manera automática. Su utilidad está en facilitar una alimentación que resulte suficiente, variada y compatible con el objetivo definido para cada paciente.
El déficit calórico ayuda a perder peso, pero no debería convertirse en pasar hambre
Hablamos de déficit calórico cuando el cuerpo utiliza más energía de la que recibe a través de los alimentos. Esa diferencia puede llevarlo a recurrir a sus reservas y, con el tiempo, producir una disminución del peso corporal. La regulación del peso, sin embargo, también activa adaptaciones metabólicas y hormonales que pueden hacer más difícil mantener la pérdida a largo plazo.
Un déficit calórico sin ejercicio puede lograrse modificando la alimentación, pero reducir las calorías de manera excesiva no suele ser una estrategia sostenible. Comer demasiado poco puede aumentar el hambre, el cansancio, la irritabilidad y la probabilidad de abandonar el proceso. También puede favorecer una pérdida innecesaria de masa muscular.
Por eso, cuando explicamos cómo bajar de peso con alimentación saludable, no proponemos pasar hambre ni eliminar grupos completos de alimentos sin una indicación clínica. Buscamos un ajuste suficiente para producir cambios, pero flexible para convivir con la vida cotidiana. La meta es encontrar una forma de alimentarte que contribuya a la pérdida de peso sin deteriorar tu energía, tu relación con la comida ni tu salud.
Dormir poco y vivir bajo estrés también puede dificultar el proceso
La alimentación no ocurre de manera aislada. Dormir poco, trabajar bajo presión, vivir con ansiedad o tener horarios desorganizados puede cambiar la forma en la que elegimos y consumimos los alimentos.
La importancia del sueño para bajar de peso se relaciona, entre otros factores, con la energía disponible para tomar decisiones, preparar comidas y mantenerse activo. Cuando una persona duerme mal, también puede sentir mayor cansancio y buscar alimentos rápidos o altamente gratificantes.
El estrés y la dificultad para bajar de peso pueden aparecer juntos cuando la comida se convierte en una manera de aliviar temporalmente la tensión, el aburrimiento o el malestar. En estos casos, entregar un menú no resuelve por completo el problema.
Bajar en la báscula no siempre significa perder únicamente grasa
El número que muestra la báscula incluye grasa, masa muscular, agua, huesos y otros tejidos. Por eso, una disminución rápida del peso no siempre significa que el cuerpo esté perdiendo exclusivamente grasa.
La pérdida de masa muscular al bajar de peso puede presentarse cuando existe una reducción muy marcada de calorías, una ingesta insuficiente de proteínas o ausencia total de estímulo muscular. Esto es importante porque el músculo participa en la movilidad, la fuerza, la autonomía y el gasto energético.
Cuando nos preguntan cómo mantener la masa muscular al adelgazar, revisamos la alimentación, el ritmo de pérdida de peso, el consumo de proteínas y la posibilidad de incorporar algún tipo de movimiento o fortalecimiento adaptado. No necesariamente hablamos de levantar grandes pesos; el estímulo puede comenzar con ejercicios sencillos y seguros.
Es posible perder grasa sin hacer ejercicio, pero la actividad física puede ayudar a que una mayor proporción del peso perdido corresponda a grasa y a conservar mejor la funcionalidad.
Moverte no significa ir al gimnasio: empezar puede ser más sencillo de lo que imaginas
Muchas personas relacionan el ejercicio con correr, hacer rutinas intensas, levantar pesas o inscribirse en un gimnasio. Cuando esas opciones generan dolor, vergüenza o agotamiento, pueden concluir que el movimiento no es para ellas.
Nosotros preferimos partir de otra idea: moverte significa usar tu cuerpo dentro de las posibilidades que tienes hoy. La actividad física puede incluir desplazamientos, tareas cotidianas, pausas activas, caminatas cortas y movimientos realizados en casa. La Organización Mundial de la Salud reconoce que cualquier cantidad de actividad es mejor que ninguna y recomienda reducir el tiempo sedentario, adaptando el movimiento a las capacidades y condiciones de cada persona.
Caminar también cuenta, incluso cuando comienzas con pocos minutos
Caminar para bajar de peso puede ser una alternativa accesible porque no requiere máquinas ni una rutina compleja. Además de aumentar el gasto de energía, permite recuperar gradualmente la tolerancia al esfuerzo y observar cómo responde el cuerpo.
Al hablar de cómo empezar a moverse para bajar de peso, no establecemos una cifra universal. Para un paciente, el inicio puede ser caminar alrededor de la cuadra; para otro, desplazarse unos minutos dentro de casa o levantarse varias veces de una silla.
Tampoco existe una respuesta única a cuánto caminar para bajar de peso. La duración y la intensidad deben aumentar progresivamente según la condición física, la evolución y la tolerancia de cada persona.
El movimiento cotidiano también suma, aunque no lo llames ejercicio
No todo el gasto de energía proviene de una sesión deportiva. Caminar hacia una tienda, organizar la casa, levantarse del escritorio, jugar con los hijos, usar las escaleras cuando sea posible o desplazarse dentro del hogar también forman parte de la actividad física cotidiana.
Estas acciones pueden parecer pequeñas, pero ayudan a interrumpir periodos prolongados de inactividad. El movimiento diario para bajar de peso no reemplaza por completo una rutina estructurada, pero puede ser un punto de partida más realista para una persona sedentaria.
El movimiento no asociado al ejercicio incluye muchas actividades espontáneas que realizamos durante el día. Su contribución al gasto energético diario varía entre personas y depende del tiempo, la frecuencia y el esfuerzo, pero resulta especialmente útil cuando todavía no es posible realizar una actividad formal.
Moverte más no siempre requiere una rutina estructurada. Pequeñas adaptaciones en tu día pueden ayudarte a reducir el tiempo sedentario y recuperar gradualmente la tolerancia al esfuerzo.
| Situación cotidiana | Una adaptación posible |
|---|---|
| Permaneces varias horas sentado | Levantarte periódicamente y caminar un poco. |
| Trabajas desde casa | Hacer pausas breves entre tareas. |
| No te sientes cómodo en un gimnasio | Caminar en casa, en un parque o en un lugar tranquilo. |
| Te cansas con facilidad | Dividir el movimiento en periodos cortos. |
| Tienes poca movilidad | Realizar movimientos adaptados y supervisados. |
Si llevas mucho tiempo sin moverte, empezar despacio también es avanzar
Cuando una persona sedentaria intenta compensar meses o años de inactividad con una rutina intensa, puede terminar con dolor, cansancio excesivo o frustración. Esto refuerza la idea de que no es capaz de hacer ejercicio.
Los ejercicios para personas sedentarias deben partir de la capacidad actual, no de una meta ideal. La progresión puede incluir pequeños aumentos en la duración, la frecuencia o la dificultad, sin modificarlo todo al mismo tiempo.
Al explicar cómo dejar de ser sedentario, damos prioridad a la repetición. Una actividad pequeña que puedes realizar varias veces por semana suele ser más útil que una sesión agotadora que no deseas repetir.
La actividad física progresiva permite que músculos, articulaciones y sistema cardiovascular se adapten. Los ejercicios suaves para personas con obesidad pueden incluir caminatas controladas, movimientos en silla, ejercicios en agua o rutinas de movilidad, siempre de acuerdo con las necesidades individuales.
¿Qué puede “reemplazar” al ejercicio para bajar de peso?
Usamos la palabra “reemplazar” entre comillas porque algunas estrategias pueden generar pérdida de peso, aunque todavía no exista una rutina de ejercicio, pero ninguna reproduce por completo todos los beneficios del movimiento.
La atención de la obesidad debe ser individualizada. Las guías clínicas reconocen que puede integrar nutrición médica, actividad física, intervenciones psicológicas, medicamentos y, en pacientes seleccionados, cirugía. No todas las personas necesitan las mismas herramientas ni deben utilizarlas al mismo tiempo.
Cuando hacer ejercicio todavía no es posible, existen diferentes herramientas que pueden apoyar el proceso. La clave está en combinarlas según las necesidades reales de cada paciente, sin castigos ni fórmulas generales.
Una alimentación personalizada puede asumir una parte importante del proceso
Ajustar la alimentación puede disminuir el aporte energético y facilitar la pérdida de peso incluso cuando una persona no puede ejercitarse. También puede mejorar la saciedad y ayudar a organizar las comidas.
El plan debe considerar- El estado de salud y las necesidades nutricionales.
- Las preferencias y la relación con la comida.
- Los horarios, recursos y dinámica cotidiana.
- La posibilidad real de mantener los cambios.
El manejo médico puede identificar lo que está frenando tus resultados
El acompañamiento médico para bajar de peso comienza con una valoración de la historia clínica, los intentos previos, el peso, la composición corporal, los síntomas, las enfermedades asociadas y los medicamentos utilizados.
Qué puede explorarse- Problemas articulares o limitaciones para moverse.
- Trastornos del sueño y cansancio persistente.
- Alteraciones metabólicas o síntomas respiratorios.
- Factores emocionales o medicamentos que influyen.
El acompañamiento psicológico puede ayudarte a trabajar lo que una dieta no resuelve
La relación con la comida no depende solo del hambre. Las emociones, el estrés, la imagen corporal, las experiencias de estigma y las expectativas frente al peso también influyen en el proceso.
Qué puede acompañar- Los episodios de ingesta emocional.
- El pensamiento de “todo o nada”.
- La frustración frente a los intentos anteriores.
- El rechazo, miedo o vergüenza frente al movimiento.
Dormir mejor y organizar tus hábitos puede facilitar decisiones más sostenibles
Mantener horarios relativamente estables, planificar algunas comidas, reducir las distracciones al comer y preparar alternativas sencillas puede disminuir la improvisación.
Cambios que pueden ayudar- Organizar algunos horarios de comida y descanso.
- Preparar opciones sencillas para los días ocupados.
- Comer con menos distracciones cuando sea posible.
- Elegir pocos hábitos que puedan repetirse durante meses.
Pérdida de peso con un equipo multidisciplinario de Global Obesity Group en Bogotá
En Global Obesity Group no necesitas llegar con una rutina perfecta ni sentir que debes cambiarlo todo antes de pedir ayuda. Puedes comenzar desde donde estás hoy, incluso si sientes cansancio, dolor, poca motivación o rechazo hacia el ejercicio. Nuestro programa para bajar de peso parte de una valoración. A partir de esa información, diseñamos un plan personalizado de acompañamiento profesional para bajar de peso, dentro de un manejo integral del sobrepeso y la obesidad.
En algunos casos, la cirugía bariátrica puede considerarse después de una valoración completa, pero no es una solución indicada para todas las personas ni elimina la importancia del movimiento. Caminar después de cirugía bariátrica, recuperar poco a poco la movilidad y seguir las indicaciones del equipo forman parte del proceso. El ejercicio después de cirugía bariátrica tampoco tiene que significar ir al gimnasio: puede comenzar con acciones sencillas y cotidianas. Nuestro tratamiento multidisciplinario para la obesidad busca comprender qué está dificultando tu pérdida de peso y qué herramientas pueden ayudarte de verdad.
Preguntas frecuentes sobre bajar de peso sin hacer ejercicio
¿Realmente se puede bajar de peso sin hacer ejercicio?
Sí, se puede bajar de peso sin hacer ejercicio cuando se logra un ajuste sostenible en la alimentación y se abordan otros factores que influyen en el peso, como el sueño, el estrés, las emociones, las enfermedades asociadas y algunos medicamentos. Sin embargo, perder peso sin actividad física no significa que el movimiento sea innecesario. Moverte puede ayudarte a conservar masa muscular, mejorar la movilidad, proteger la salud cardiovascular y mantener los resultados a largo plazo.
¿Puedo bajar de peso solamente cambiando mi alimentación?
La alimentación puede generar una reducción de peso incluso si todavía no realizas ejercicio. Para ello, el plan debe ayudarte a disminuir el aporte de energía sin provocar hambre constante, cansancio o restricciones difíciles de mantener. En Global Obesity Group no recomendamos dietas universales: revisamos tus horarios, preferencias, composición corporal, estado de salud y relación con la comida para definir cambios que puedas sostener.
¿Qué pasa si hago dieta, pero no hago ejercicio?
Podrías perder peso, especialmente si tu alimentación genera un déficit de energía. Sin embargo, parte de esa disminución podría corresponder a masa muscular, sobre todo si consumes pocas proteínas o sigues una dieta demasiado restrictiva. La actividad física adaptada puede ayudar a proteger el músculo, mantener la fuerza y mejorar la forma en que tu cuerpo utiliza la energía. Por eso, aunque no puedas ejercitarte al comienzo, buscamos incorporar algún tipo de movimiento progresivamente.
¿Es necesario ir al gimnasio para bajar de peso?
No. Es posible bajar de peso sin ir al gimnasio. Caminar, levantarte con mayor frecuencia, realizar tareas cotidianas, hacer movimientos en casa o participar en una actividad que disfrutes también cuenta. El gimnasio puede ser una alternativa, pero no es un requisito. Lo importante es encontrar una forma de movimiento segura, realista y compatible con tu condición física.
¿Caminar ayuda a bajar de peso?
Caminar aumenta el gasto de energía y puede apoyar la pérdida de peso, especialmente cuando se combina con una alimentación adecuada. También ayuda a mejorar la tolerancia al esfuerzo y a disminuir el tiempo sedentario. La cantidad de caminata debe adaptarse a tu movilidad, estado de salud y experiencia previa. Para algunas personas, comenzar con pocos minutos puede ser suficiente; después, el tiempo y la frecuencia pueden aumentar gradualmente.
¿Cómo puedo empezar a moverme si tengo obesidad y me canso rápido?
El primer paso no debería ser completar una rutina intensa. Puedes comenzar con periodos cortos de movimiento, pausas para levantarte, caminatas dentro de casa o ejercicios adaptados a tu movilidad. El cansancio debe observarse: si aparece de forma desproporcionada, se acompaña de dificultad respiratoria, mareo, dolor en el pecho o palpitaciones, es necesario detenerse y solicitar valoración. En algunos casos, conviene revisar primero qué está limitando tu capacidad física.
¿Qué puedo hacer si me duelen las rodillas o la espalda al ejercitarme?
No es recomendable ignorar el dolor ni forzar una actividad que lo empeore. Primero debemos conocer la causa, la intensidad y los movimientos que provocan la molestia. Según la valoración, pueden considerarse alternativas de actividad física de bajo impacto, ejercicios en posición sentada, movimientos en agua o caminatas de menor duración. El objetivo es mantener el cuerpo activo sin aumentar el riesgo de lesión.
¿Qué hago si no tengo motivación para hacer ejercicio?
La falta de motivación puede estar relacionada con cansancio, dolor, ansiedad, experiencias negativas, vergüenza o metas demasiado exigentes. En lugar de esperar a sentirte completamente motivado, puede ser útil comenzar con una acción pequeña y alcanzable. También es importante revisar qué significa el ejercicio para ti: si lo relacionas con castigo, culpa o fracaso, el acompañamiento psicológico puede ayudarte a construir una relación más amable con el movimiento.
¿Es más importante la alimentación o el ejercicio para bajar de peso?
Ambos cumplen funciones diferentes. La alimentación suele tener un impacto importante sobre la cantidad de energía que consumes, mientras que el movimiento contribuye al gasto energético, la conservación de la masa muscular, la movilidad y la salud metabólica. No se trata de elegir uno y descartar el otro. En un tratamiento multidisciplinario para la obesidad, buscamos ajustar cada herramienta a las necesidades y posibilidades reales del paciente.
¿Después de una cirugía bariátrica es necesario hacer ejercicio?
La actividad física sigue siendo importante después de una cirugía bariátrica, pero debe comenzar de forma gradual y siguiendo las recomendaciones del equipo tratante. Durante las primeras etapas, puede centrarse en caminar, cambiar de posición y recuperar progresivamente las actividades cotidianas. Más adelante, el plan puede incluir ejercicios de fuerza, movilidad y resistencia adaptados. La cirugía puede favorecer una pérdida de peso significativa, pero no sustituye los hábitos necesarios para cuidar la masa muscular, la funcionalidad y los resultados a largo plazo.
Referencias
- Wharton, S., Lau, D. C. W., Vallis, M., Sharma, A. M., Biertho, L., Campbell-Scherer, D., et al. (2020). Obesity in adults: A clinical practice guideline. CMAJ, 192(31), E875–E891.
- Organización Mundial de la Salud. (2020). Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios: de un vistazo. Organización Mundial de la Salud.
Información educativa: este contenido tiene fines informativos y no reemplaza una consulta médica ni permite establecer un diagnóstico o tratamiento. La cita de valoración es importante para conocer tu estado de salud, comprender qué puede estar dificultando tu pérdida de peso y definir un plan seguro y personalizado.